En enero de 2025, el gobierno de Estados Unidos hizo algo inesperado: detuvo por completo el desarrollo de una moneda digital emitida por el banco central. No habrá dólar digital. No habrá FedCoin. No habrá intento de reemplazar el efectivo digital con una versión del gobierno. Todo se detuvo por orden ejecutiva 14178, firmada por el presidente Donald Trump. Esta decisión no fue un retraso. No fue una pausa. Fue un cierre total.
Lo que pasó antes del cierre
Hasta 2024, Estados Unidos estaba profundamente metido en el mundo de las monedas digitales de bancos centrales (CBDC). El Departamento del Tesoro había creado un grupo interagencial con representantes de la Reserva Federal, la Casa Blanca, el Consejo de Asesores Económicos, el Consejo de Seguridad Nacional y hasta la Oficina de Política Científica. El objetivo era claro: explorar cómo diseñar una moneda digital que pudiera competir con las que ya estaban lanzando China, la Unión Europea y otros países. En 2022, bajo el gobierno de Biden, se había declarado que el desarrollo de un CBDC era de "la máxima urgencia". Se hicieron pruebas, se analizaron modelos técnicos, se evaluaron riesgos de privacidad y se discutió cómo usarla para entregar ayudas gubernamentales en tiempo real.La Reserva Federal, bajo la dirección de Jerome Powell, llevaba años trabajando en esto. No era un proyecto de laboratorio. Era un esfuerzo serio, con presupuesto, personal y objetivos concretos. Pero en marzo de 2025, Powell declaró públicamente: "Nunca emitiré una moneda digital mientras yo esté al frente de la Reserva Federal". Esa frase no fue un comentario casual. Fue la confirmación de que el rumbo había cambiado por completo.
Estados Unidos, el único que se detiene
Mientras Estados Unidos daba marcha atrás, el resto del mundo aceleraba. En enero de 2026, 134 países y uniones monetarias están activamente trabajando en monedas digitales de bancos centrales. De ellos, 72 están en fases avanzadas: desarrollo, pruebas o lanzamiento. 53 países ya tienen proyectos piloto en marcha. Once naciones -incluyendo China, Nigeria, Jamaica y Bahamas- ya lanzaron sus CBDCs al público. El valor total de las transacciones en monedas digitales de bancos centrales se espera que alcance los $213 mil millones en 2025, casi el doble de lo que era en 2023.Entre los países del G-20, solo Estados Unidos y Canadá están en la fase de exploración temprana. Pero Canadá sigue estudiando. Estados Unidos ya no. Alemania, Francia, Japón, Australia, Turquía, Brasil, India, Rusia, Sudáfrica y China -todos ellos- están en movimiento. La Unión Europea, por ejemplo, lanzó su piloto del euro digital en febrero de 2025, con el objetivo de usar tecnología de cadena de bloques para liquidar transacciones entre bancos en dinero del banco central. No es un experimento. Es una transición.
Estados Unidos, con su economía de $25,7 billones y su población de 335 millones, era el único país grande que tenía la capacidad, la infraestructura y el peso global para liderar esta revolución. En lugar de eso, decidió quedarse fuera. Y eso tiene consecuencias.
¿Por qué lo hicieron?
La razón oficial fue simple: "proteger la libertad financiera de los ciudadanos". El gobierno argumentó que una moneda digital del estado podría amplificar la vigilancia financiera, ya existente y masiva. En 2022, los bancos en EE.UU. presentaron más de 26 millones de informes sobre actividades de clientes al gobierno. Eso incluye compras, transferencias, incluso retiros en efectivo. Una moneda digital, con su capacidad de rastrear cada transacción en tiempo real, podría hacerlo mucho más fácil. Y eso asusta a muchos.Además, la administración Trump priorizó la regulación de las criptomonedas privadas -especialmente los stablecoins- como alternativa al CBDC. En lugar de crear una moneda del gobierno, se quiere permitir que empresas como Fnality International, un consorcio con participación de State Street, creen una versión digital del dólar respaldada por activos privados. Es decir: no un dólar del banco central, sino un dólar digital de una empresa.
La lógica es clara: si el gobierno no va a emitir una moneda digital, entonces el mercado lo hará. Y el mercado, según esta visión, será más eficiente, menos intrusivo y más rápido. Pero hay un problema: no es lo mismo.
La diferencia entre un stablecoin y un CBDC
Un CBDC es dinero del banco central. Es tan seguro como el efectivo físico, pero digital. No depende de una empresa. No tiene riesgo de quiebra. No necesita ser respaldado por reservas. Es el dinero del Estado, en formato electrónico. Es el equivalente digital del billete de $100 que tienes en tu bolsillo.Un stablecoin, como el que podría crear Fnality, es una promesa de pago. Está respaldado por activos, como bonos del Tesoro o efectivo en bancos. Si esos activos pierden valor, o si la empresa que lo emite se cae, tú pierdes tu dinero. Ya ha pasado antes. En 2022, el stablecoin TerraUSD colapsó y borró $40 mil millones de valor de un día para otro.
La Reserva Federal y el Tesoro habrían creado un CBDC con garantía absoluta de valor. Las empresas privadas no pueden ofrecer eso. Y eso importa. State Street lo dijo claramente: "Un activo digital de alta credibilidad y calidad es esencial para atraer a inversores institucionales a los activos tokenizados". Sin un dólar digital del banco central, esos inversores tendrán que confiar en empresas privadas. Y eso aumenta el riesgo sistémico.
El impacto global
Cuando Estados Unidos se queda fuera de una tecnología clave, el mundo se adapta. La Unión Europea no necesita el dólar digital para avanzar. China ya tiene su moneda digital en uso. La India lanzó su CBDC para pagos entre bancos. África y América Latina están construyendo sistemas de pagos digitales con sus propias monedas, sin depender del dólar tradicional.Estados Unidos, al rechazar su propia moneda digital, está dejando que otros decidan cómo se estructura el futuro financiero global. ¿Quién establecerá los estándares de interoperabilidad? ¿Quién definirá cómo se conectan las monedas digitales entre países? Si Estados Unidos no está en la mesa, no puede influir. Y eso significa que el dólar como reserva mundial podría perder terreno, no por una crisis, sino por una ausencia.
La moneda digital no es solo una cuestión técnica. Es geopolítica. Es poder. Es control. Y Estados Unidos, por primera vez en décadas, está eligiendo no tenerlo.
¿Qué pasa ahora?
El mercado privado está tratando de llenar el vacío. Stablecoins como el de Fnality, el de Circle (USDC) y el de Tether (USDT) están ganando terreno. Pero no son dinero soberano. No son aceptados por el gobierno para pagar impuestos. No se usan en transacciones con el Estado. No tienen la misma seguridad que un CBDC.Algunos bancos ya están preparando sistemas para aceptar estos activos digitales como reservas. Pero eso no cambia el hecho de que, en caso de crisis, no hay un banco central detrás para respaldarlos. No hay un prestamista de último recurso. No hay garantía de liquidez.
La ausencia de un dólar digital también afecta a los pequeños negocios y a los sin banco. En países como Nigeria o Jamaica, el CBDC ha permitido que personas sin cuenta bancaria reciban subsidios directamente en sus teléfonos. En Estados Unidos, ese tipo de acceso sigue dependiendo de intermediarios privados. Y esos intermediarios cobran. Y esos intermediarios deciden quién puede usar el sistema.
El futuro sin dólar digital
Estados Unidos no ha renunciado a la innovación digital. Solo ha decidido que no será el gobierno quien la impulse. Serán empresas. Serán mercados. Serán contratos. Serán algoritmos.Pero la historia muestra que cuando el dinero se vuelve privado, el poder también lo hace. Y cuando el poder está en manos de unos pocos, los riesgos crecen. La estabilidad financiera no viene de la eficiencia. Viene de la confianza. Y la confianza, en el dinero, viene del Estado.
El dólar digital no era una moda. Era una necesidad estratégica. Estados Unidos lo rechazó. Ahora, el mundo lo construye sin él.
¿Por qué se detuvo el desarrollo del dólar digital en EE.UU.?
Se detuvo por la Orden Ejecutiva 14178, firmada por el presidente Donald Trump en 2025. El gobierno argumentó que una moneda digital emitida por el banco central podría amplificar la vigilancia financiera y comprometer la libertad económica de los ciudadanos. Además, se optó por priorizar la regulación de stablecoins privados como alternativa, en lugar de crear una moneda soberana digital.
¿Qué es un CBDC y cómo es diferente de un stablecoin?
Un CBDC es una moneda digital emitida y respaldada por el banco central de un país -en este caso, la Reserva Federal- y es tan segura como el efectivo físico. Un stablecoin, en cambio, es una moneda digital emitida por una empresa privada, respaldada por activos como bonos o efectivo. Si la empresa falla, el valor del stablecoin puede caer. El CBDC no tiene ese riesgo.
¿Cuántos países tienen ya una moneda digital del banco central?
Hasta enero de 2026, once países han lanzado oficialmente su CBDC al público: China, Nigeria, Jamaica, Bahamas, Zimbabwe, Corea del Sur, Suecia, India, Rusia, Brasil y Sudáfrica. Otros 53 países están en fase de prueba, y 72 están en desarrollo o lanzamiento. Estados Unidos es el único país del G-20 que ha detenido completamente su proyecto.
¿Está Estados Unidos perdiendo competitividad por no tener un dólar digital?
Sí. Al no participar en el desarrollo de estándares globales para monedas digitales, Estados Unidos pierde influencia en cómo se diseñarán los sistemas de pago internacional del futuro. Países como la Unión Europea y China están construyendo infraestructuras que podrían reducir la dependencia del dólar tradicional. Sin un CBDC, EE.UU. se convierte en un observador, no en un líder.
¿Pueden los stablecoins reemplazar a un dólar digital?
No completamente. Los stablecoins pueden funcionar como medio de pago, pero no ofrecen la misma seguridad, confianza o respaldo soberano que un CBDC. No pueden ser usados para pagar impuestos directamente al gobierno, no tienen garantía de liquidez en crisis y dependen de la solvencia de empresas privadas. Son una alternativa, pero no un sustituto equivalente.
¿Qué pasa con la privacidad si se lanza un CBDC?
La privacidad es una preocupación legítima. Un CBDC podría permitir un seguimiento más preciso de los gastos. Pero muchos países que lo están lanzando -como Suecia y China- han diseñado sistemas con niveles de anonimato, similares al efectivo. EE.UU. usó la privacidad como razón para detener el proyecto, pero ya tiene sistemas masivos de vigilancia financiera. La decisión no eliminó la vigilancia, solo cambió el tipo de herramienta que se usa.