600.000 bangladesíes usan Binance a pesar de la prohibición total de criptomonedas

600.000 bangladesíes usan Binance a pesar de la prohibición total de criptomonedas

600.000 bangladesíes usan Binance a pesar de la prohibición total de criptomonedas

En Bangladesh, donde el gobierno prohíbe oficialmente todas las criptomonedas, más de 600.000 personas usan Binance todos los días. No es un error. No es un dato viejo. Es una realidad que crece cada mes, a pesar de que el Banco de Bangladesh advierte que usar cripto es ilegal, peligroso y una violación de la ley financiera.

Una prohibición que nadie sigue

Bangladesh es uno de los 10 países del mundo que tiene una prohibición total de criptomonedas. Junto con China, Egipto, Nepal y Bolivia, el gobierno no permite comprar, vender, intercambiar o incluso poseer Bitcoin, Ethereum o Tether. Las advertencias empezaron en 2014, y desde entonces, el Banco Central ha repetido una y otra vez: "Las criptomonedas no son dinero legal. Usarlas rompe la ley de cambio extranjero y las normas contra el lavado de dinero".

Pero aquí está el problema: nadie las sigue. A pesar de los avisos, de las multas posibles y de los riesgos legales, los bangladesíes siguen comprando cripto. Y no lo hacen en la sombra, con reuniones secretas o transferencias en efectivo. Lo hacen con tarjetas de crédito, aplicaciones de Android y agentes locales que operan en mercados de barrio.

Cómo lo hacen: el sistema underground

No necesitas un VPN ni un código complejo para usar Binance en Bangladesh. Basta con abrir la Google Play Store, descargar la app y registrarte. No hay bloqueo oficial. Las autoridades no logran cerrar el acceso. Y cuando alguien quiere convertir sus taka en USDT o Bitcoin, no va a un banco. Va a un vendedor en el mercado de Mirpur, en Dhaka, o a un agente en Chittagong que acepta dinero en efectivo y entrega cripto en su billetera digital.

Estos agentes no son criminales. Son pequeños empresarios. Cobran una comisión de 1% a 3% por cada transacción. Para muchos bangladesíes, es la única forma de acceder a dólares sin pasar por bancos lentos, costosos y con largas colas. En un país donde el tipo de cambio oficial no refleja el mercado negro, el Tether (USDT) se convierte en un refugio. Una moneda estable que no se devalúa como el taka.

El conflicto entre blockchain y cripto

Aquí hay una contradicción que pocos notan. En 2020, el gobierno de Bangladesh lanzó una estrategia nacional de blockchain. Sí, blockchain. Reconoció que la tecnología detrás de las criptomonedas es útil para la transparencia, los pagos digitales y la administración pública. Pero al mismo tiempo, prohibió las criptomonedas. ¿Cómo es posible?

Es como decir: "La tecnología de los coches es buena, pero los coches están prohibidos". El gobierno quiere los beneficios del sistema sin aceptar el producto final. Y eso crea confusión. Las empresas que quieren usar blockchain para rastrear productos agrícolas pueden hacerlo. Pero si un trabajador en Dubai envía remesas a su familia usando Bitcoin, es un delito.

Una familia en Dhaka mira una app de Binance iluminada por un resplandor dorado, rodeada de motivos florales.

El impacto real: más que un problema legal

Esto no es solo una cuestión de "legal o ilegal". Es una cuestión económica. Bangladesh recibe más de 20.000 millones de dólares al año en remesas. La mayoría llega por Western Union o bancos tradicionales, que cobran entre un 5% y un 10% por transferencia. Con USDT, una persona puede enviar dinero a su familia en minutos, por menos del 1%. Y sin intermediarios.

Empresas pequeñas que importan desde India o China también usan cripto. Sin cripto, deben usar cuentas en dólares en bancos extranjeros, lo que les exige documentos, garantías y meses de espera. Con cripto, pagan directamente. Y lo hacen. Aunque sea ilegal.

¿Por qué no actúa el gobierno?

Algunos piensan que el gobierno no hace nada porque no puede. Bloquear todas las apps de cripto en Android sería imposible sin bloquear toda la internet. Y no quieren eso. Otros dicen que no actúa porque no quiere. La prohibición sirve como discurso político: "Estamos protegiendo a los ciudadanos". Pero en la práctica, no protege a nadie. Solo empuja el uso a la ilegalidad.

La Unidad de Inteligencia Financiera (FIU) sabe que ocurren transacciones masivas. Pero no tiene los recursos para rastrearlas. Y cuando intenta, se encuentra con que los bancos no cooperan. ¿Por qué? Porque muchos de esos bancos también tienen clientes que usan cripto. No quieren perder negocios.

Una figura femenina simbólica de Bangladesh sostiene una moneda USDT mientras los billetes se convierten en datos digitales.

La voz de los expertos: "Prohibir no es solución"

El profesor B.M. Mainul Hossain, de la Universidad de Dhaka, lo dice claro: "Prohibir no es solución. Sentarse y no hacer nada tampoco". Él y otros académicos han pedido al gobierno que regule, no que prohíba. Que exija identificación, que exija impuestos, que exija transparencia. Que haga lo que hacen India, Indonesia o Nigeria: permita el uso como inversión, pero prohíba el uso como medio de pago.

En la India, por ejemplo, el gobierno impone un 30% de impuesto sobre las ganancias de cripto. Y aún así, más de 15 millones de personas usan criptomonedas. ¿Por qué? Porque la gente quiere control sobre su dinero. Porque el sistema tradicional no les sirve.

El futuro: ¿cambio o caos?

En 2025, la presión crece. Cada mes, más de 20.000 nuevos usuarios se unen a Binance en Bangladesh. Los agentes de cripto ya tienen redes organizadas. Algunos incluso tienen páginas web en bengalí, con tutoriales en video. No son hackers. Son padres, vendedores, estudiantes. Gente normal que busca una forma mejor de vivir.

El gobierno no puede ignorar esto para siempre. O cambia su política, o se convierte en una autoridad que no se respeta. Y si sigue prohibiendo, el riesgo no desaparece. Solo se vuelve más peligroso. Los usuarios no tendrán protección legal. Si pierden su dinero, no pueden denunciar. Si son estafados, no hay ley que los defienda.

La historia de Bangladesh con las criptomonedas es un ejemplo claro: cuando la gente necesita algo, y el sistema no lo da, ellos lo crean. Por sí solos. A pesar de las leyes. A pesar de los riesgos. Porque no tienen otra opción.

¿Por qué Binance sigue funcionando en Bangladesh si está prohibido?

Binance no está bloqueado en la Google Play Store, y la mayoría de los usuarios lo descargan directamente desde allí. El gobierno no tiene los recursos ni la capacidad técnica para bloquear todas las apps de cripto en millones de teléfonos. Además, los servidores de Binance están fuera de Bangladesh, lo que hace imposible cerrarlos por ley local.

¿Qué pasa si te atrapan usando cripto en Bangladesh?

No hay casos públicos de personas encarceladas por poseer cripto. Pero sí hay advertencias de que podrías ser investigado por violar la Ley de Regulación de Divisas o la Ley de Prevención de Lavado de Dinero. En la práctica, las autoridades solo actúan si hay sospecha de fraude, lavado o financiación terrorista. Para la mayoría, el riesgo es bajo, pero existe.

¿Se puede usar cripto para enviar remesas desde el extranjero?

Sí, y muchos bangladesíes lo hacen. Trabajadores en Malasia, Arabia Saudita o Estados Unidos envían USDT a sus familias, que luego lo convierten en taka con agentes locales. Es más rápido, más barato y más confiable que los servicios tradicionales. Aunque sea ilegal, es la opción más usada.

¿Hay impuestos sobre las ganancias de cripto en Bangladesh?

No hay una ley específica, pero el Consejo Nacional de Ingresos puede aplicar la Ley de Impuestos sobre la Renta de 1984. Si alguien gana dinero comprando y vendiendo cripto, teóricamente debe declararlo como ingreso. Pero nadie lo hace, porque no hay sistema de seguimiento. El gobierno no rastrea billeteras digitales.

¿Qué diferencia hay entre blockchain y cripto en Bangladesh?

El gobierno acepta blockchain como tecnología para mejorar la administración pública, como rastrear alimentos o documentos. Pero rechaza las criptomonedas como moneda. Es una contradicción: usan la tecnología, pero rechazan su aplicación principal. Esto crea confusión y dificulta cualquier reforma real.

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