La tasa de hash de Bitcoin es el corazón del sistema. No es un número abstracto: es la suma de toda la potencia de cálculo que los mineros de todo el mundo usan para proteger la red. En febrero de 2026, esa potencia supera los 1,050 exahashes por segundo (EH/s). Eso equivale a más de un millón de supercomputadoras trabajando al mismo tiempo. Pero lo que realmente importa no es cuánto hay en total, sino dónde está ese poder. Porque la geografía de la minería define quién controla la red, qué tan segura es y cómo afecta al planeta.
¿Qué es realmente la tasa de hash y por qué importa?
Cada vez que un minero resuelve un problema matemático complejo, añade un nuevo bloque a la cadena de bloques y recibe una recompensa. Esa recompensa, en 2025, fue de casi 11.2 mil millones de dólares en total. Pero no es solo dinero: cada solución validada refuerza la red contra ataques. Cuanto más poder de cálculo haya repartido por el mundo, más difícil es para cualquier grupo tomar el control. Si un solo país o empresa tuviera más del 50% de la potencia total, podría manipular transacciones. Eso no ha pasado. Pero la concentración crece.
La tasa de hash no se mide directamente. Se estima basándose en cuánto tiempo tarda la red en encontrar nuevos bloques. Cada dos semanas, la dificultad se ajusta para mantener un bloque cada 10 minutos, incluso si más máquinas se suman. Eso significa que el crecimiento de la tasa de hash refleja una competencia constante: los mineros compiten por electricidad barata, equipos más eficientes y condiciones estables.
Los grandes jugadores: dónde está la mayor parte del poder
En 2026, la distribución global es clara: unos pocos países dominan. Estados Unidos lidera con el 44% de la tasa de hash. ¿Por qué? Porque tiene mercados energéticos libres, infraestructura moderna y políticas claras. Texas es el epicentro: aquí, los mineros usan excedentes de energía eólica y solar, especialmente en horas de baja demanda. No hay impuestos especiales, no hay prohibiciones. Solo electricidad y acceso a la red.
Kazajistán sigue en segundo lugar con el 12%. Durante años, fue el favorito por su electricidad barata y baja regulación. Pero en 2024, el gobierno impuso nuevas restricciones: límites a la exportación de energía y requisitos de licencias. Aún así, muchos mineros siguieron operando, aprovechando las centrales de carbón y gas que otros países no usan.
Rusia aporta el 10.5%. Aquí, la minería no es solo un negocio: es una forma de aprovechar energía desperdiciada. En Siberia y otras regiones, el gas asociado al petróleo -que normalmente se quema en llamas- ahora se usa para alimentar granjas de minería. Eso reduce emisiones y convierte un residuo en ingresos. El frío extremo también ayuda: no necesitas aire acondicionado, solo ventiladores.
Canadá mantiene el 9%. Alberta y Quebec son los principales productores. Quebec usa energía hidroeléctrica limpia, y Alberta combina gas natural con energía solar. Ambos tienen redes eléctricas confiables y acceso a internet de alta velocidad. No hay persecución legal. Eso atrae a mineros que quieren operar sin miedo.
Los líderes sostenibles: Islandia y Noruega
Si buscas minería verde, Islandia y Noruega son los reyes. Islandia genera más del 92% de su electricidad con energía geotérmica y hidroeléctrica. Allí, las granjas de minería están construidas sobre fuentes naturales de calor. El exceso de calor de las máquinas se usa para calentar invernaderos, piscinas y viviendas. Es minería circular: no hay desperdicio.
Noruega alcanza el 96% de energía hidroeléctrica. Aunque su clima es más frío, la infraestructura es excelente. Mineros institucionales -fondos de inversión, empresas de capital riesgo- prefieren operar aquí porque su huella de carbono es casi cero. En 2025, el 78% de los nuevos equipos instalados en Noruega fueron de fabricantes que certificaban su uso de energías renovables.
Estos países no son los más grandes, pero sí los más respetados. Cada vez más inversores exigen que las operaciones de minería cumplan con estándares ESG (medio ambiente, social y gobernanza). Si no lo haces, no consigues financiamiento.
Lo que dejó atrás China
En 2021, China controlaba más del 60% de la tasa de hash global. Mineros se movían como aves migratorias: en verano, iban a Sichuan, donde el agua de las lluvias generaba hidroelectricidad. En invierno, se trasladaban a Xinjiang, donde el carbón era barato. Era un sistema eficiente, pero frágil.
Entonces, en junio de 2021, el gobierno chino prohibió toda minería de criptomonedas. Fue una limpieza total. Miles de granjas fueron desmanteladas. Equipos se vendieron en subastas. Muchos llegaron a Estados Unidos, Kazajistán y Georgia. Ese día cambió el mapa del mundo. La red se volvió más resistente, pero también más concentrada en países occidentales.
El papel de los pools y los ASICs
Un minero individual rara vez encuentra un bloque solo. Por eso, se unen a pools -grupos de mineros que comparten la recompensa según su aporte. Los tres más grandes son BTC.com, Poolin y Foundry. Estos pools reportan la ubicación de sus miembros, pero no siempre es exacto. Algunos usan VPNs para ocultar su ubicación real. Por eso, los datos de la Universidad de Cambridge son los más confiables: usan conexiones directas con los pools, no solo direcciones IP.
Y los equipos? Los ASICs de última generación son 35% más eficientes que los modelos de 2023. Eso significa que un minero en Alemania, donde la electricidad cuesta 0.18 dólares por kWh, puede competir con uno en Texas, donde cuesta 0.05 dólares, si tiene el equipo correcto. La eficiencia ya no es un lujo: es una necesidad.
El futuro: ¿seguirá concentrándose?
En 2026, la tendencia es clara: la minería se mueve hacia países con energía barata, regulación clara y redes estables. Irán, con el 4.2%, lucha por mantenerse por las sanciones. Brasil y Arabia Saudita están intentando atraer mineros, pero aún carecen de infraestructura. África, con su abundante sol, aún no tiene redes eléctricas confiables.
El futuro no es solo de potencia, sino de sostenibilidad. Las nuevas regulaciones en la UE y EE.UU. exigirán informes de emisiones. Los mineros que usen carbón o gas natural sin captura de carbono verán subir sus costos. Los que usen energía limpia tendrán ventaja.
La red Bitcoin está más segura que nunca. Pero su centralización geográfica es un riesgo silencioso. Si un desastre natural o una crisis política afecta a Estados Unidos o Kazajistán, la red podría desacelerarse. No es un escenario probable, pero sí posible. La verdadera descentralización no es solo técnica: es geográfica.
¿Qué país tiene más tasa de hash de Bitcoin en 2026?
Estados Unidos lidera con el 44% de la tasa de hash global. Esto se debe a su infraestructura energética avanzada, mercados de electricidad libres y políticas regulatorias estables, especialmente en estados como Texas, donde se aprovechan excedentes de energía renovable.
¿Por qué se mudaron tantos mineros de China a otros países?
En junio de 2021, el gobierno chino prohibió toda actividad de minería de criptomonedas. Antes de eso, China controlaba más del 60% de la red global. Miles de granjas fueron cerradas, y equipos fueron vendidos o trasladados. Muchos mineros se reubicaron en Estados Unidos, Kazajistán y Canadá, donde las condiciones legales y energéticas eran más favorables.
¿Es peligroso que Estados Unidos tenga el 44% de la tasa de hash?
Sí, es un riesgo. Aunque la red sigue siendo segura, una concentración tan alta en un solo país la hace vulnerable a cambios regulatorios, desastres naturales o interrupciones energéticas. La descentralización geográfica es clave para la resistencia de Bitcoin. Si algo afecta a EE.UU., la red podría verse debilitada.
¿Qué tan eficientes son los ASICs modernos?
Los ASICs de 2025-2026 son un 35% más eficientes que los modelos de 2023. Esto significa que producen más potencia de cálculo por cada kilovatio de electricidad usada. Por ejemplo, un modelo nuevo puede alcanzar 180 TH/s con 3.2 kW, mientras que uno antiguo necesitaba 4.5 kW para lo mismo. Esta mejora permite a mineros en países con electricidad más cara competir.
¿Cómo afecta la energía renovable a la minería?
La energía renovable reduce costos y huella de carbono. Países como Islandia y Noruega, que usan geotérmica e hidroeléctrica, atraen a mineros institucionales que buscan cumplir con normas ESG. Además, en EE.UU. y Canadá, los mineros aprovechan excedentes de energía solar y eólica, que de otro modo se desperdiciarían. Esto convierte la minería en un uso productivo de recursos limpios.