El BIDZ, una criptomoneda lanzada en 2021 con promesas de recompensas masivas y una comunidad activa. También conocida como BIDZ Token, fue presentada como una alternativa a los airdrops tradicionales, pero hoy no tiene precio, ni liquidez, ni sitio web funcional. No fue un hack, ni un cierre por regulación. Simplemente se evaporó. Nadie retiró fondos. Nadie publicó actualizaciones. Y nadie, en serio, recuerda para qué servía.
Lo que sí sabemos es que BIDZ no era un proyecto técnico. No tenía whitepaper claro, ni equipo identificable, ni uso real en DeFi, NFTs o cadenas de bloques. Solo una página web con un botón de "participar en el airdrop" y una lista de direcciones de billetera. Muchos lo recibieron como regalo, sin entender que no tenía valor intrínseco. Y cuando los promotores desaparecieron, los tokens se volvieron inútiles. Es un ejemplo claro de cómo los airdrops sin utilidad real son solo trampas de espectáculo. No es diferente de JF, REGENT COIN o cualquier otro token que prometió fortuna y terminó en $0.
Lo que hace raro a BIDZ es que no fue una estafa abierta. No hubo anuncios en redes con influencers pagados, ni campañas agresivas. Fue más bien un silencio organizado. Un proyecto que nació con el único propósito de atraer wallets y luego desaparecer. Y eso es lo peor: no te engañan con mentiras, te ignoran hasta que ya no importas. Hoy, si buscas BIDZ en CoinGecko, no aparece. Si lo buscas en Etherscan, solo ves transacciones vacías. No hay proveedores de liquidez, no hay intercambios, no hay comunidad. Solo un rastro digital que nadie quiere limpiar.
Si te llegó BIDZ en tu billetera, no lo guardes como inversión. Tíralo. No es un recuerdo, es un recordatorio. Los proyectos que no tienen propósito técnico, que no resuelven un problema real, que no tienen equipo visible, no son criptomonedas. Son cartas de navegación sin mapa. Y en cripto, los mapas se construyen con código, no con promesas.
Lo que encontrarás aquí no son guías de cómo usar BIDZ —porque no se puede usar—, sino análisis de proyectos que se parecen a él. Historias de tokens que prometieron mucho y entregaron nada. Revisión de intercambios que los promovieron. Y lecciones reales para no caer otra vez. Porque lo que mató a BIDZ no fue el mercado. Fue la falta de transparencia. Y eso sigue vivo en cientos de proyectos más.
BIDZ Coin es una criptomoneda que promete permitir comprar productos reales, pero carece de adopción real, comunidad y transparencia. Opera en la BNB Chain como token BEP-20, con alta volatilidad y riesgo extremo.
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